El camino más corto

"(No) se puede pedir peras al olmo y a una banda que hizo Este fuerte viento que sopla-dijo Mateo Moreno en un reportaje-, exigirle que al otro disco se convierta en la Velvet Underground o en Yes", como si las expectativas respecto a la evolución de NoTeVaGustar hubieran sido tan elevadas. Nunca se trató de eso.
No creo que a alguien le haya pasado por la cabeza un salto estético de tal envergadura y que, en todo caso, pensó que era posible un movimiento hacia adelante dentro de la línea transitada. Lo que cualquiera podía exigirle a NTVG luego de un disco como Este fuerte viento que sopla, que aunaba cualidades compositivas y efecto sobre la audiencia potencial, era que se dedicaran a escarbar en lo que tenían de talento aun cuando ello-probablemente- afectara su popularidad.
De más está decir que eso nunca sucedió. Antes bien, cargaron las pilas a favor del punch relegando la calidad a un segundo plano, y haciendo que cada nuevo disco fuera peor que su predecesor. No lo digo yo, lo dice el mismo público que sigue cantando "Clara", "Como brillaba tu alma" y varias otras canciones del segundo disco, y que ya se olvidaron de los hits más recientes de sus posteriores registros.
En esa línea de descenso permanente, El camino más largo es un peldaño abajo más. Si al comienzo de la agrupación había composiciones que tenían sustancia y feeling, y luego quedó el feeling, y de allí se pasó a la casi cáscara del hit momentáneo, ahora ni siquiera queda esa corteza pegadiza y dulzona. Está el tema que más circula por los medios de comunicación ("El camino"), un electroska con ataques de rock, que reitera fórmulas anteriores y que siendo melódicamente similar a otras canciones de la agrupación, aunque se convierta en un hit, ya adolece de la respetabilidad que tenían anteriores éxitos dependientes de sí mismos y no del calco de un modelo ya utilizado.
El resto del registro es muy poco en varios sentidos: en inspiración, en arreglos y en textos. Lo de los arreglos asombra porque supo ser una de las características centrales de NoTeVaGustar y una de las razones de su pegada a nivel popular. Las composiciones suenan malamente despojadas como si no existieran ideas sobre qué hacer e incluso, los cambios rítmicos (otro rasgo originario del colectivo) parecen provocados adrede, desfasados, carentes de la fluidez que tenían aquellos entronques de antaño.
Hay una bajada dinámica en "Tan lejos" que no se puede creer por su obviedad y su gateo vacilante, y un sonido tan facilista (salvo excepciones, los instrumentos van entrando de a uno a la vez y cuando se produce un nuevo ingreso hay otros que se retiran de la escena, como si fueran incapaces de producir un trabajo de equipo o como si se tratara de una infantil opción estética) que elige colocar un timbre diferente ora aquí, ora allá, en vez de tejer una trama más jugosa.
Seguramente por aquello de "cría fama y échate a dormir", la placa se vendió como pan caliente aun antes de que el público conociera, vía difusión mediática, el material que estaban comprando. Demostración más que palmaria para los que aseguran que el aplauso del consumidor es el mejor juicio sobre una obra, que no interesa tanto el tipo de producción de la banda y sí quién produce no importa que cosas.
La gente eligió a NTVG como la banda de la época, es cierto, pero, ¿eso qué significa además de que pasaron por la tienda y se compraron la ropa que más les gustaba? ¿Significa que la banda en cuestión inventó una forma nueva de hacer música, o que provocó un quiebre en el panorama local parecido al generado por Los que iban cantando en su momento, o que dejaron un sedimento del cual se van a nutrir otros músicos en el futuro, como pasó con Eduardo Mateo, o que edificaron una obra revulsiva y enigmática como la de Jorge Lazaroff, o que al menos mostraron mínimas señales de crecimiento desde su juvenil espontaneidad iniciática?
Si todos estos valores importan menos que la preferencia popular, acaso sea vana la queja que emite NoTeVaGustar desde el primer track del disco sobre las opciones de vida de la sociedad actual: "se trata con desprecio, todo da igual / se gana a cualquier precio, nada está mal". Porque también allí, lo que parece primar es esa zona instintiva que lleva por el sendero menos sacrificado en el entendido de que la vida dura poco y no vale la pena complicarse.
Salir de ese vale todo epocal implica un acto de voluntad, un querer dejar de ser esta cosa mediocre para intentar superarse, igual que salir de la mediocridad musical requiere el mismo acto de voluntad. Pero la gente suele preferir el camino más corto de la supervivencia a secas, tal vez como Emiliano Brancciari y sus muchachos, cuando se dedican a producir música.

[Por Leonardo Scampini. La Diaria. Montevideo, martes 6 de enero de 2009]

El mísero espiral de encanto.

Después de un formidable 2005 y de 2 años de ausencia en las tablas montevideanas, La Trampa volvió a dejar chico el "Ramón Collazo" para mostrarnos "El Mísero Espiral de Encanto", el nuevo álbum que muestra a una banda mucho más directa y rockera que antes.

El show no estuvo plagado de invitados y sólo contó con la presencia de Laura Romero (Vendetta), en guitarra de punta a punta, y, como soporte, a la muy buena banda ASSIMO, que cuenta con la voz de Juan Casanova (ex Traidores); la batería de Martín "Choncho" Ariosa (Ex Plátano Macho y Elefante); Bruno Boselli, en guitarra; Gastón Otero, en bajo; y Valentín Sanguinetti, en guitarra y coros, cerrando todo este muy buen concepto con los videos de Uzi Sabah & Antar Kuri.

Este toque será el soporte del DVD que está cocinando la banda para mostrar todo lo que fue el proceso de creación de su nuevo álbum.

"Simple" es la canción que abre este mísero espiral de encanto, y que se muestra en todas las radios como corte de difusión, Tema que ya nos hace notar un cambio en la banda y en su sonido. Esta nueva Trampa, que mantiene en la guitarra y las composiciones a Garo Arakelian, y a Alejandro Spuntone en la voz.

Cambia, sin embargo, la base, teniendo en bajo a Diego Varela y a Irvin Carballo en batería, permutas que se hacen notar y que dejan un colchón rítmico sólido para que las guitarras de Garo puedan fluir libremente.

A toda esta serie de cambios, debemos agregarle la participación directa de Rodrigo Gómez (Ex Sórdromo), en la dirección artística, quien nos deja un gran trabajo, transformando el sonido "hard-rock" característico de la banda en uno mucho más "garage" y directo, esto genera que la voz de Spuntone se realce como un instrumento más dentro del material.

El álbum contiene 12 tracks, y uno de los puntos más altos del disco puede encontrarse en el tema "Shangrila", canción que muestra al guitarrista desenvolviéndose de gran forma en las vocales y dejándonos una verdadera joya.

La grilla cuenta con temas "tramperos" y "hiteros", como "Todo me golpea" y "Desencanto", que seguramente serán coreados a la brevedad. También nos encontramos con "Espuma al viento", tema que muestra una gran melancolía y una gran comunión de los músicos.

El cambio de sonido de la banda va a ser un poco difícil inicialmente para el público trampero, pero después de algunas repeticiones podrán notar la esencia de la banda, que nos deja hoy uno de los mejores discos de su historia.

[Por Diego Carrero. Tiempos del Sur. Montevideo, Noviembre de 2008.]

 

Con disco nuevo y muy contento.

Tabaré Rivero, músico, cantante, actor.

-¿Qué novedades hay de La Tabaré?
-Acabamos de grabar el disco número doce, que se llama "Cabarute", y va a salir a la venta en octubre.

-¿Por dónde viene este trabajo?
-Tiene que ver con lo que hicimos con "Sopita de gansos" pero más eléctrico. Es difícil de definir, decimos que es música "cabaretera", por eso el nombre que le pusimos.

-¿Por qué estuvieron tanto tiempo sin editar nuevo material propio?
-Desde 2002 no sacábamos un disco con canciones nuevas. Hubo cambios de instrumentistas además el sello pidió un recopilatorio.

-Contame sobre las letras de los temas.
-Las letras creo que han sido una constante desde nuestro primer disco hasta ahora. Si bien hay letras que salen mejores que otras, considero que más o menos la línea se mantiene.

-¿Qué le puede agregar este disco a la carrera de la banda?
Lo que puede agregar es satisfacción, pienso que nada más que eso. Seguimos buscando la perfección y no la hemos encontrado aún.

-¿Alguna vez la encontrarán?
-No lo creo, pero por lo menos vamos en camino. Me parece que estamos bien encaminados hacia esa meta. El problema es que, cuando uno encuentra algo muy agradable, después cambia de idea. Volví a encontrarme con músicos con los que hacía mucho tiempo que no tocaba como Jorge Pi, Alejandra Wolf, y para mí eso se nota en el disco. Por otro lado, la dirección musical está hecha por Álvaro Pérez, que es un múscio joven con el que nunca había trabajado. Tiene una onda bárbara, entendió perfectamente por dónde venía La Tabaré. Estoy muy conforme con los arreglos que realizó. En definitiva, estoy muy contento con el disco.

-¿La Tabaré siempre tiene que estar cambiando?
-Creo que si. No lo hacemos por ideología, sino porque se va dando. Así como está variando el estado anímico de uno, así también cambia la música del grupo.

[La República. Montevideo, 28 de setiembre de 2008.]

Psimio abre la cancha con variadas influencias.

Segundo trabajo, sonido pulido, y camino a la contundencia.
Si el comienzo de aquel inaugural disco Plinto era toda una declaración de principios -el rock ruidoso y agresivo de Fósil anticipaba un trabajo frontal y visceral-, pasa lo mismo con cables y circuitos, el tema que abre Homónimo, segundo disco de la banda.
La diferencia es que aquí lo que cambia es la identidad sonora del grupo. Quedaron atrás los estallidos de guitarras y los alaridos, y la nueva sensación es la de estar delante de una banda más en sintonía con la actualidad: a veces un rock para bailar en discoteca con precisos guiños, a veces alguna guitarra con aire británico...ahí se entrevé un relativo crecimiento de la base sonora del grupo, que ahora parece "explotar" en momentos y lugares más propicios dentro de las canciones.
La búsqueda, entonces, se afianza con mucho acierto en temas como Radares o la atmósferica Oh no, punto alto del disco en el que irrumpe Max Capote. Por otro lado, una vez repasado todo Homónimo, es complicado encontrar un track que termine de empujar al resto del trabajo; lo que se dice una canción con cuerpo de "hit" que pegue con fuerza.
Ese podría ser el próximo paso para Psimio, que tiene en este segundo disco un interesante paseo sonoro mientras continúa dando pasos acertadosen la búsqueda de tonificar la musculatura de su música.

[El País. Montevideo, 14 de setiembre de 2008]

"Yo a las canciones las siento."

Sabrina Mangussi, cantante, bajista.

-¿Cómo surge La escena del crimen?
-Nos juntamos a tocar hace un año y medio. Anteriormente, yo estuve seis años en una banda punk de mujeres que se llamaba The Brainerds. Luego me surgió la inquietud de explorar otros estilos musicales y me uní a Efraín, Shara y Sebastián en La escena del crimen. La propuesta musical apunta básicamente al rock, pero no estamos encasillados a ese género. Tratamos de incluir en cada canción elementos que le sirvan.

-¿En qué sentido afirmás esto último?
-Lo que pasa es que, a la hora de componer una canción, buscamos elementos que puedan rendir a la composición. Por ejemplo, probar con una guitarra electroacústica, o con una base de sonido más metalero. Cuidamos la canción y estamos muy abiertos. Si bien la banda en vivo tiene dos guitarras eléctricas, bajo y batería, a la hora de grabar agregamos otros instrumentos como el piano.

-¿Cuándo te das cuenta que un tema ya está pronto?
-Eso es muy difícil porque yo a las canciones las siento. Cuando algo cierra, cierra y listo. No se puede dar una explicación teórica. Es coo una intuición.

-¿Sos exigente a la hora de componer?
-Ultimamente bastante. Si bien tuve mi primera etapa más punk, en la que era más autodidacta y no me interesaba mucho sonar bien. Tocaba solamente para divertirme. Después, con los años, empecé a estudiar y comencé a darme cuenta que hay otras posibilidades. ahora soy bastante exigente con los demás, no tanto conmigo.

-¿Cómo es la propuesta en vivo del grupo?
-Tenemos un sonido contundente y cuidamos mucho lo que es la estética. Tocamos poco porque nos gusta organizar las cosas por nosotros mismos. Preferimos perder plata a ser explotados. Cuidamos todos los detalles desde la ropa que usamos hasta como va a ser la iluminación.

[La República. Montevideo, 11 de setiembre de 2008.]

"Nos tomamos el trabajo de variar".

Con Emilio Echaverría, cantante. 

-¿Cómo surgen The Nylones?

-La banda surgió en 2006, tomando la idea de un grupo de los Estados Unidos que se llama Me first and the gimme gimmes. Es un rejunte de músicos de diversas bandas como Foo Fighters y NOFX. La idea de ellos es juntarse y hacer versiones de diferentes temas, centrándose más bien en el punk y el hardcore. Nosotros tomamos esa idea ya que cada integrante tenía una banda paralela. Pero tomamos también la idea de abarcar más estilos, hacer ska, reggae, etcétera. De esta forma fue creciendo el espectro musical. Tomamos las canciones y vemos cómo llevarlas hacia un estilo que nos guste.

 -¿Cómo eligieron el nombre?

-The Nylones viene por un Pilsen Rock que llovía a cántaros y mi padre nos dio unas bolsas de nailon, que para mí eran totalmente innecesarias, que nos terminaron salvando el día. Andábamos todos con las bolsas puestas y salió decir "ahí van los nylones", y quedó el nombre.

 -¿Cómo es el trabajo de versionar canciones?

-Nosotros nos tomamos el trabajo de variar, de no hacer siempre lo mismo. Hacer canciones con un corte punk es fácil, pero jugar con otros géneros ya comienza a ser otra cosa. Además intentamos que cada tema sea distinto al otro, es algo que nos importa. No sé si decir que es difícil, pero es algo a lo que le dedicamos mucho tiempo.

 -¿Tienen canciones propias?

-Tenemos una sola que se llama "Soy flaco, soy gordo". Surgió de forma bastante rara. Siempre nos juntábamos entre amigos y hacíamos historias de algún personaje. Una era sobre un artista que se llamaba Gordi y se estaba retirando. Quedó archivada hasta que nos presentamos en un concurso en el que nos pedían una versión y un original. No teníamos ninguno y decidimos usar "Soy flaco, soy gordo". Le hicimos unos arreglos y quedó muy pegadiza. Hoy es una de las preferidas del público.

 [La República. Montevideo, 7 de setiembre de 2008]

Un zero en el circuito alternativo.

Con Martiniano Olivera de El Grubi de la esquina.
Acostumbrado a grandes espectáculos, en estos últimos años el rock nacional estuvo –y para algunos aún está- de moda. Pero lo que los medios difunden, lo masivo, no refleja la realidad de más de 5000 jóvenes que integran diferentes bandas no tan conocidas que hacen la movida under del rock local.
Cada mes se realizan más de 150 toques en Montevideo. La mayoría en pubs céntricos. Espectáculos de 3 o 4 bandas, para un público que oscila entre las 60 y 90 personas. Bandas que muchas veces se presentan sin cobrar por su trabajo y muchas otras pagando para poder tocar. La autogestión y la movida independiente es débil, pero por suerte aparecen cada tanto nuevos emprendimientos en busca de que estos actores de la escena cultural local cuenten con espacios en los que dar a conocer su obra. Uno de ellos se viene desarrollando en el Centro Cultural Vidplan (más conocido como Cecuvi), en La Teja, durante estos últimos fines de semana otoñales. La responsabilidad e iniciativa de la producción ha estado a cargo, además de los locatarios del Cecuvi, del grupo de gestión y promoción El Grubi de la esquina.
Martiniano Olivera –músico, ex integrante de ADN y Zero, entre otras bandas en las que ha alternado desde los ochenta- es uno de los artífices de ese conglomerado de agitadores culturales. Con él conversamos de…

-¿Qué es El Grubi de la esquina?
-El Grubi de la esquina es un modo de hacer las cosas dentro del medio artístico del Uruguay, centrado principalmente en la música, con énfasis en el rock en todas sus manifestaciones, pero abierto a difundir toda forma de arte con pretensiones de arraigo popular. Quienes lo impulsamos venimos haciendo música (de rock) y estando vinculados al fenómeno en el Uruguay desde hace aproximadamente veinticinco años. Esta “forma de hacer” parte de dos o tres conceptos que compartimos quienes hacemos El Grubi. En primer lugar entendemos que actualmente en el Uruguay el vínculo entre los artistas de rock y el público es, por lo menos, desparejo, irregular y discontinuo. Un elemento irremplazable y central en la trayectoria de cualquier roquero es darle una razonable continuidad y fluidez a sus performances en vivo. Lo que vemos dentro del rock, en muchas ocasiones no pasa de expresión marginal en el panorama general de la cultura del país. Esto en sí mismo no es malo, pero desde El Grubi creemos que no alcanza: que el rock, por naturaleza, debe tener una base popular mucha más real. Que haya mucha más rock metido en la vida cotidiana de la gente a partir, entre otras cosas, de un contacto más directo y permanente entre los artistas y el público, que es lo que hoy falta. Que el rock uruguayo salga de la vitrina.

-¿Qué objetivos se plantea El Grubi de la esquina a largo plazo?
-Mantener un circuito alternativo y complementario, al “tradicional” para que la enorme cantidad de bandas que existen en nuestro medio, puedan tocar con una frecuencia acorde a su ritmo de producción ante públicos que en las condiciones actuales no los ven. Realizar espectáculos colectivos con tres o cuatro bandas por jornada en barrios de la capital y el interior del país donde actualmente los grupos no llegan. Especialmente abrir ese espacio a las bandas más nuevas. Construir una autopercepción más realista de la situación en que se produce el rock en Uruguay y a partir de ella construir condiciones que permitan mantener la producción artística y estimular a los nuevos creadores.

-¿Cómo ves hoy al under uruguayo?
Puede que no tenga un panorama completo de lo que está pasando, pero lo que conozco me hace pensar que en un aspecto el under está muy bien y en otro peligrosamente estático. Goza de buena salud en cuanto existen cada vez más músicos, jóvenes y viejos, que están produciendo cosas. Otra buena cosa es la diversidad que existe: hay gente haciendo metal, electrónica, mutaciones actuales de lo que yo antes llamaba new wave, fusiones con candombe y murga, hip-hop, rock con toques grunge. En realidad, una variedad de estilos un tanto más rica que la que acostumbraba verse hasta hace unos diez o quince años atrás. La peligrosa quietud a la que me refiero es peligrosa porque la inactividad es el camino más directo hacia la muerte artística. En lo últimos 30 años el under uruguayo no habrá sido una maravilla pero tuvo un par de características que hicieron de él algo productivo e interesante. Por un lado, a pesar de las dificultades operativas, generó cierta actividad que mantuvo vivo el impulso roquero de hacer, y alimentó con nuevas tendencias a todo el rock uruguayo. Recordemos si no los primeros pasos de Estómagos, Traidores, Peyote Asesino, Chicos Eléctricos, Supersónicos, Vela Puerca, No Te Va Gustar, La Teja Pride y otros.

-¿Cómo te imaginás al under uruguayo en el año 2015?
-Me parece que iniciativas como la de El Grubi van a multiplicarse y en la medida en que puedan consolidarse, le van a proporcional al under uruguayo una especie de esqueleto en el que se apoyará para asegurar condiciones en las que los artistas puedan recorrer con tranquilidad el camino de la independencia y la autonomía en sus carreras. En definitiva, creo que se podría construir un verdadero circuito under; firme y sin discontinuidades, adaptado a las circunstancias reales de la producción artística en el Uruguay.

[Por Sebastián Silva. Periódico El Tejano. Montevideo, junio de 2008.]